"¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!" - Salmo 133:1
Hay experiencias que no se miden por la cantidad de personas que asisten ni por la magnitud de un escenario. Se quedan grabadas en la memoria porque permiten contemplar algo mucho más grande: una comunidad reunida con un mismo propósito, exaltando el nombre de Jesucristo.
Así comenzó mi participación en el Show Cristiano Familiar "Voces de Fe", realizado el 18 de julio de 2025 en el Recinto Ferial de El Coca, provincia de Orellana. Aunque el evento contó con la participación de la reconocida agrupación Miel San Marcos, lo que más marcó mi corazón fue observar a miles de personas reunidas en un mismo lugar, dejando de lado las diferencias para convertirse en una sola voz de adoración.
Mucho antes de que se encendieran las luces y el público llenara el recinto, el escenario ya era un lugar de preparación. Las pruebas de sonido, la afinación de los instrumentos, la coordinación técnica y los ensayos no eran simplemente parte de una producción; eran el resultado del compromiso de muchas personas que entendían que servir a Dios también implica hacerlo con excelencia.
Tuve el privilegio de participar como guitarrista acompañando al Ministerio Emmanuel, un grupo de músicos y adoradores cuyo propósito va más allá de interpretar canciones. Cada ensayo, cada acorde y cada momento sobre el escenario buscaban conducir a la iglesia hacia una adoración genuina, recordándonos que el protagonista de la jornada no era un artista, sino Jesucristo.
Quienes conocen el ministerio pueden seguir su trabajo y las alabanzas que comparten en su canal oficial de YouTube:
Canal oficial del Ministerio Emmanuel
Mientras avanzaba la tarde, el ambiente se transformó en algo difícil de describir con palabras. Familias completas levantaban sus manos, jóvenes y adultos cantaban al unísono, y por un momento parecía que las preocupaciones cotidianas quedaban atrás. No era simplemente un concierto; era una congregación reunida para reconocer que Cristo sigue siendo el centro de nuestra esperanza.
Fue imposible no recordar las palabras del salmista: "¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!" Ese versículo dejó de ser únicamente una lectura bíblica para convertirse en una realidad visible. Personas de diferentes edades, iglesias y comunidades compartían un mismo sentir, demostrando que la unidad en Cristo tiene un poder transformador que trasciende cualquier diferencia.
Muchas veces quienes asisten a un evento solo observan el resultado final: el escenario iluminado, la música y los artistas. Sin embargo, detrás de cada presentación existe un equipo de técnicos, productores, voluntarios y músicos que sirven con dedicación para que todo ocurra de la mejor manera. Cada cable conectado, cada instrumento afinado y cada detalle cuidado representan una forma de honrar a Dios mediante el servicio.
Participar en esta experiencia también fue un recordatorio de que el talento adquiere verdadero sentido cuando se pone al servicio del Reino de Dios. La música tiene la capacidad de emocionar, pero cuando está dirigida a glorificar a Jesucristo, también puede fortalecer la fe, traer consuelo y acercar corazones a Su presencia.
Al finalizar la jornada, cuando las luces comenzaron a apagarse y el escenario volvió al silencio, quedó una profunda gratitud. No únicamente por haber compartido escenario con un ministerio de alcance internacional, sino por haber sido parte de un momento donde miles de personas decidieron reunirse para adorar al Señor con un mismo corazón.
Vivimos tiempos en los que abundan las divisiones y las diferencias parecen ocupar más espacio que aquello que nos une. Por eso, encuentros como "Voces de Fe" recuerdan que todavía es posible ver a los hermanos habitando juntos en armonía, sirviendo con humildad y levantando una sola voz para glorificar a Jesucristo.
Porque, al final, el mayor propósito de la música cristiana no es ofrecer un espectáculo. Su misión es dirigir cada mirada hacia Cristo, unir a Su iglesia en adoración y proclamar que solo en Él encontramos esperanza, paz y vida eterna.
Autor: Wilmer Santoyo






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